Tardé mucho en saltar.

Muchos siglos pensando si sí o si no.

Muchos años de poner sólo una puntita de un pié.

La puntita nada más.

Muchos meses de querer ir sin saber si ir.

Muchas semanas queriendo estar ahí mientras estaba aquí.

Muchos días de dudas, de lamentos, de quejas y de reproches.

Muchas horas perdidas.

Muchos minutos flotando en la espera.

Y en un segundo, una decisión:

Hoy estoy aquí y llegué aquí porque salté de ahí.

Y salté sin red.

Y la red apareció.

Y la red llevaba mi nombre.

Y la red me recogió y me lanzó a mi mundo.

Al que pertenezco, que no es en el que nací.

Pero es en el que me parí…

 

(Mar.19.06)

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